valores del emprendedor

Megaguía: los valores del emprendedor aplicados al vídeo en tu blog

Megaguía: los valores del emprendedor aplicados al vídeo en tu blog

AVISO: Este artículo tiene contenido de mucho valor (ejercicios prácticos incluidos) que puedes empezar a aplicar a tu blog desde hoy mismo. Como es largo, te recomiendo que, si ahora no tienes tiempo, lo archives en una pestaña de favoritos y lo leas con calma y concentración cuando estés más libre. 

Una de las grandes dificultades a las que se enfrenta el emprendedor digital con blog es definir un estilo de comunicación.

Si ya es arduo encontrar tu propia voz al escribir, cuando te decides a grabar vídeos la cosa se complica.

No sabes qué palabras utilizar, qué pose adoptar, en qué tono dirigirte a tus lectores e incluso con qué ropa vestirte para grabar.

Si esto te sucede, seguramente sea porque estás empezando la casa por el tejado.

Quieres averiguar cuál es la mejor manera de comunicarte con tus lectores, pero estás abordando la cuestión desde la perspectiva equivocada.

 

La importancia de los valores del emprendedor para comunicarte en vídeo

A partir de hoy vas a estar más cerca de comunicarte eficazmente con tus lectores.

En esta Megaguía te voy a explicar por qué es esencial que enfoques tu comunicación en vídeo desde el análisis de los valores del emprendedor.

De tus valores como persona y como emprendedor, mejor dicho.

Si enfocas y creas tu comunicación desde la perspectiva de los valores del emprendedor tienes todas las de ganar a la hora de crear confianza en tu audiencia, generar interacción y suscripciones y aumentar tu visibilidad.

Porque, cuando te comunicas desde los valores, te comunicas desde ti mismo como ser humano auténtico, único y genuino.

En esta Megaguía de los valores del emprendedor vas a averiguar cómo puedes trabajar tu comunicación desde los valores, paso a paso.

AVISO: Aunque lo explicado en esta Megaguía de los valores del emprendedor va a hacer referencia a la comunicación en vídeo, todo es aplicable a la comunicación escrita o cara a cara. 
AVISO 2: En esta Megaguía vamos a hablar de los valores del emprendedor aplicados a la comunicación, no al marketing o a las ventas (aunque algunos valores coincidirán inevitablemente). 

¡Vamos allá!

 

Lo primero de todo: ¿De qué hablo cuando hablo de valores?

Antes de hablar de los valores del emprendedor, nos convendría despejar una incógnita: ¿De qué hablamos cuando hablamos de valores?

La verdad es que no sé cuál es la definición de diccionario de la palabra “valor” y ahora tampoco me interesa buscarla.

En el campo que nos ocupa (la comunicación eficaz desde los valores del emprendedor), los valores son todo aquello que nos importa, que valoramos (valga la redundancia), que priorizamos por encima de otras realidades.

Los valores, generalmente, no son tangibles: no podemos tocarlos, olerlos o verlos.

De los valores podemos hablar y debatir muchísimo. ¿Qué es, por ejemplo, la honestidad? ¿Y qué es la familia? Y no digamos ya el amor… cada cual tendrá su opinión única y personal al respecto.

Pero, aunque podemos tirarnos horas y horas hablando de los valores, ellos, por encima de todo, se transmiten y se viven.

Tú puedes ser un abanderado de un valor concreto. Puedes defenderlo a capa y espada de boquilla, pero traicionarlo constantemente con tus actos y con los metamensajes que envías a través de tu forma de comunicar.

¿Qué son los metamensajes?

Los metamensajes son unidades de información que transmites inconscientemente cuando te comunicas. Los metamensajes pueden subrayar lo que dices o, por el contrario, contradecir tus palabras.

Tú lanzas tus metamensajes a través de tu lenguaje corporal o paraverbal (todo lo que tiene que ver con la modulación, el ritmo y la entonación de la voz). Por ejemplo, imagínate que has salido con tus amigos una noche en la que te caes del sueño. Uno de ellos te pregunta si quieres ir a un pub después de cenar, y tú, aunque no puedes más con tu vida, le respondes que sí. Aunque tus palabras dicen una cosa, tu cuerpo y tu voz envían metamensajes que la contradicen: tu postura corporal es encogida como la de un niñito en su cuna, y además estás hablando en un volumen muy bajo y arrastrando las eses, como si estuvieras a punto de dormirte de pie.

Los metamensajes predominan sobre el mensaje. Aunque sea a nivel inconsciente, los seres humanos nos priorizamos y almacenamos la sensación que nos genera el metamensaje antes que la del mensaje. Tu amigo, aunque no lo perciba a nivel consciente, sabrá que tienes sueño y que en realidad preferirías irte a dormir a casa antes que ir al pub con los demás.

 

En el caso de tus amigos y el pub no hay grandes posibilidades de que los metamensajes generen un conflicto entre vosotros.

Pero ahora imagínate que estás en una de estas situaciones:

  • Notas que tu pareja está molesta por algo. Le preguntas qué le ocurre y, con voz seca y sin mirarte a los ojos, te responde: “Nada”.
  • Tras finalizar un trabajo para un cliente, le pides feedback sobre tu desempeño. Observas cómo toma distancia física mientras te responde: “Ah, muy bien”. Seguidamente, cambia de tema.

En los casos anteriores, la contradicción entre el mensaje y los metamensajes puede acabar generando un conflicto, ya sea entre tú y la otra persona o un conflicto contigo mismo (porque, si no lo compartes con el otro, te reconcomerá la duda de si has hecho algo mal).

Al igual que pasa con los comportamientos y las opiniones, si no te identificas realmente con los valores que dices tener, tanto tus metamensajes como tus actos te dejarán en cueros más de una vez.

El ejemplo paradigmático de esta “traición de los valores” es el del político que habla de justicia y transparencia mientras está siendo investigado por corrupción.

Pero no hay que buscar ejemplos tan extremos para encontrar casos de personas que, a través de sus actos y metamensajes, traicionan los valores que defienden de boquilla.

Esto que voy a decir no deja de ser una opinión mía, pero he observado que, generalmente, se cumple:

Cuanto más defiende alguien un valor con palabras, menos lo demostrará con sus actos.

Porque seguro que te suena alguien que…

  • …pone por las nubes el valor de la amistad, pero cuando uno de sus amigos está en un aprieto, él desaparece como por arte de magia.
  • …se llena la boca hablando de la excelencia, pero a la hora de la verdad es incapaz de dar un poco más de lo que se espera de él.
  • …dice valorar la salud por encima de todo, pero se fuma una cajetilla de tabaco al día y no hace deporte desde hace 20 años.

En realidad, todos tenemos nuestras contradicciones al respecto de los valores.

Pero, para bien o para mal, cuando te comunicas (sobre todo en vídeo o cara a cara) tus valores se manifiestan por sí solos. No hay nada que puedas hacer para impedirlo.

De hecho, si cuando te comunicas intentas tapar tus valores reales y fingir los que en realidad no te interesan, la incongruencia será cada vez mayor.

Los valores son esenciales porque hablan de nosotros mismos más que cualquier otra realidad.

Si te comunicas honestamente desde el nivel de los valores, crearás relaciones mucho más reales y fuertes con tus lectores y clientes.

 

Los valores del emprendedor en tu faceta de emprendedor digital

Nos pasamos la vida comunicándonos, ya sea con otros o con nosotros mismos.

Cuando decidiste abrir un blog o un negocio en internet, probablemente no pensaste en todo lo que tendrías que aprender a partir de ese momento.

Quizás no te planteaste que uno de esos aprendizajes sería el de la comunicación eficaz.

Desde que tienes esa faceta de emprendedor digital, la importancia de la comunicación en tu vida se ha multiplicado.

Tienes que comunicarte con tus lectores, con tus suscriptores, con tus potenciales clientes, con tus clientes, con otros emprendedores digitales y blogueros…

En cada una de esas interacciones tus valores del emprendedor están jugando un papel clave, aunque tú no seas consciente de ello.

Tú no te estás comunicando «solo». Te estás comunicando con tus metamensajes y con tus actos. Y tanto los unos como los otros están transmitiendo, quieras o no, tus valores.

Y ahora viene la pregunta del millón: ¿Te has preguntado si los valores que transmite tu blog en su totalidad son los mismos valores que transmites tú con tus actos y metamensajes?

¿O tus valores y los de tu blog están en contradicción?

Porque escribiendo y hablando en vídeo puedes decir misa, pero ¿qué estás transmitiendo realmente con tus actos y metamensajes?

Para averiguarlo, primero tendrás que averiguar qué valores estás transmitiendo AHORA y cuáles te gustaría transmitir REALMENTE.

EJERCICIO PRÁCTICO Nº1

Abre tu blog y navega por él como si tú no fueras su creador. Míralo todo como si fuera la primera vez que lo ves, lo lees y lo escuchas. Coge un folio y un papel y responde:

¿Qué valores se desprenden de tu blog? Fíjate en:

  • El diseño: los colores, la disposición y el tamaño de los elementos, las tipografías, las imágenes…
  • El estilo de comunicación escrita: el nivel de especialización y detalle de tus textos, el grado de coloquialismo, si utilizas oraciones largas o cortas, los titulares, las llamadas a la acción, los temas sobre los que escribes…
  • La interacción con tus lectores: ¿Respondes a sus comentarios? ¿Aportas valor en cada uno de ellos? ¿Animas al debate?

Tras este análisis debería quedarte un listado de, al menos, 5-6 valores que has detectado en tu blog.

Puede que en el listado figuren la simpatía, la cercanía, la profesionalidad, el rigor, el sentido del humor, la sinceridad, la libertad… ¿Cuáles has visto tú?

 

Genial. Ya tienes un listado de valores que se desprenden de tu blog. ¿Eran los que te imaginabas que estabas transmitiendo o te has llevado una sorpresa?

El siguiente paso para averiguar si estás siendo congruente entre los valores del emprendedor que ya transmites y los que te gustaría transmitir es analizar a tu lector ideal.

¿Por qué? Pues, porque si tu lector ideal da importancia a unos valores y tú le estás transmitiendo otros, tendrás que solucionar esa disonancia antes de pretender comunicarte eficazmente con él.

Si no lo haces, para él será como si hablarais idiomas diferentes. Al final se cansará de intentar traducirte a su lenguaje y acabará abandonándote.

En este vídeo te explico cómo puedes definir a tu lector ideal y por qué conocer sus valores es tan importante a la hora de comunicarte con él.

EJERCICIO PRÁCTICO Nº2

Visualiza a tu lector ideal. Si lo has definido, relee su descripción. Cuando tengas su imagen clara en tu mente, responde:

  • ¿Qué valora tu lector ideal?
  • Los valores de tu lector ideal ¿coinciden con los que estás transmitiendo AHORA en tu blog? (Cuidado: con los que has despejado en el ejercicio nº1, no con los que te gustaría transmitir o pensabas que estabas transmitiendo).
  • En tu blog, ¿hablas explícitamente de lo que tu lector ideal valora (más allá de hablar de su problema o necesidad)?

Convendría que acabaras el ejercicio con un listado de 3-4 valores importantes para tu lector ideal.

Después de estos dos ejercicios te habrá quedado claro:

  • Qué valores estás transmitiendo ahora mismo en tu blog.
  • Qué valores son importantes para tu lector ideal.

Y puede que ahora mismo estés en una de estas situaciones:

  • Los valores que transmites no son los que pensabas que transmitías y, además, no coinciden con los valores que has detectado en tu lector ideal.
  • Tu blog ya transmite los valores que quieres transmitir, pero te has dado cuenta de que no coinciden con los de tu lector ideal.
  • Tu blog ya transmite los valores que quieres transmitir y, además, coinciden con los de tu lector ideal.

valores del emprendedor

Sea cual sea el punto en el que estés ahora mismo, sigue leyendo, porque lo que viene te interesa. Vamos a dar un paso más en lo que a la comunicación de los valores del emprendedor se refiere.

 

En vídeo, todo cambia: también los valores del emprendedor

Te has dado cuenta de que tu blog no transmite los valores que te gustaría transmitir.

O bien puedes felicitarte a ti mismo, porque los valores de tu blog coinciden con los que ya pensabas que transmitías.

Tanto en un caso como en el otro, tienes pistas de qué valores quieres transmitir con tu blog.

En el primer caso (no transmites los valores que te gustaría), los valores que te gustaría transmitir son los que ahora no transmites. Sabiendo lo que NO haces puedes obtener pistas sobre lo que SÍ te gustaría hacer.

En el segundo caso (ya transmites los valores que te gustaría), puedes pensar que ya has encontrado la piedra filosofal.

Y digo “puedes pensar” porque, ahora, teniendo claros los valores que quieres transmitir, podrías lanzarte a la cámara y empezar a transmitir esos valores en tu comunicación en vídeo, pero…

(Sí, hay un pero).

…pero en vídeo, todo cambia.

Porque esos valores que te gustaría transmitir en tu blog, e incluso los que ya transmites, puedes no transmitirlos eficazmente en vídeo.

¿Recuerdas los metamensajes? Seguro que sí; hemos hablado de ellos hace unos párrafos.

Vamos a volver a recurrir a ellos. Imagínate que:

  • Tienes un blog sobre coaching. Uno de los valores que transmites / te gustaría trasmitir es la felicidad. Para ello, en tu blog utilizas colores vivos, frases con exclamaciones, citas motivacionales, fotografías de animalitos contentos… Sin embargo, en tus vídeos apareces con cara de pocos amigos y con la voz apagada, y además sobre un fondo negro y con luz escasa.
  • Eres asistente de imagen personal. El valor predominante que transmites / te gustaría transmitir es la elegancia. Los colores de tu blog armonizan perfectamente unos con otros; las tipografías están cuidadosamente escogidas; la web está coronada por una fotografía tuya vestido de punta en blanco… Pero tus vídeos están grabados en tu cocina y, además, en ellos apareces con los pelos de recién levantado de la cama y plagando tu discurso de muletillas que son de todo menos elegantes.
  • Eres copywriter y, por encima de cualquier otro valor, en tu blog transmites / quieres transmitir la sencillez. Por eso has diseñado una web minimalista, en la que el lector no puede perderse ni aunque quiera. Tus textos son concretos y directos, y las imágenes con que los ilustras se adecuan perfectamente a lo que dices en ellos. Sin embargo, en tus vídeos das veinte rodeos para explicar cada idea; además, tu set de rodaje está plagado de objetos decorativos que tumban ese valor de sencillez que tratas de transmitir en tu blog.

En estos tres casos, los profesionales digitales comunican unos valores a través de su blog, pero lo que comunican sus vídeos son valores totalmente distintos.

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El diseño de tu web y la composición de tus textos pueden engañar.

Pero la comunicación en vídeo NUNCA engaña. Ante la cámara, para bien o para mal, estamos en bolas.

Si te está sucediendo esto, es decir, si tu comunicación en vídeo entra en conflicto con los valores que quieres transmitir en tu blog, es posible que te hayas saltado un paso en tu faceta de emprendedor digital.

 

¿Qué valoras tú?

Hemos hablado de los valores del emprendedor que transmites en tu blog, de los valores que importan a tu lector ideal…

Sí, sí, pero aquí nos estamos olvidando de algo importante. O, mejor dicho, de alguien importante.

De ti.

¿Qué valoras tú?

Porque, no es por nada, pero tu blog existe porque TÚ lo has creado, y tu lector ideal no habría podido llegar a tu blog si TÚ no lo hubieras ideado.

¿Alguna vez te has preguntado qué valoras TÚ?

¿Te has planteado alguna vez cuál es TU escala de valores?

Establecer cuáles son los valores de tu blog sin antes mirarte a ti mismo es otro ejemplo de empezar la casa por el tejado.

Porque, aunque tú no seas tu blog, tu blog existe gracias a ti. Con lo cual, tu blog es una extensión y una manifestación de tus valores.

Si ahora no es así, estás vendido.

Porque, como ya hemos visto, a través de tu blog puedes predicar unos valores, pero si esos valores no significan nada para ti, algo va a chirriar.

Les chirriará a tus lectores, pero sobre todo, y lo más importante, te chirriará a ti.

No estarás a gusto con tu blog, y no sabrás por qué.

No sentirás que estás siendo honesto contigo mismo, y no sabrás por qué.

Te desconectarás poco a poco de tu proyecto, y atribuirás esa desmotivación a causas erróneas y externas a ti mismo.

Así que ahora vamos a desviar el foco de tu blog y lo vamos a centrar en ti.

¿Qué valoras en tu vida? ¿Cuáles son tus valores del emprendedor?

Existen muchas formas de hacerte consciente de cuáles son tus valores. Yo te propongo tres.

EJERCICIO PRÁCTICO Nº3

Piensa en una persona a la que admires. Puede ser un familiar, un amigo, un conocido o incluso una celebridad con la que nunca hayas tenido contacto directo, pero que despierte tu admiración por cualquier motivo.

Cuando tengas a esa persona localizada, pregúntate: ¿Por qué la admiro?

Puede que sea porque es generosa, divertida, amable o comprometida.

Con este sencillo ejercicio has averiguado cuatro valores importantes para ti: la generosidad, la diversión, la amabilidad y el compromiso.

Lo que valoramos en los demás es, en realidad, lo que valoramos en nuestra propia vida y en nosotros mismos.

 

EJERCICIO PRÁCTICO Nº4

Ahora, piensa en una situación que te cabree a más no poder.

Cuando la tengas, pregúntate: ¿Por qué esa situación me molesta tanto?

A mí, por ejemplo, me repatea quedar con alguien a una hora y que me haga esperar más de diez minutos. Me molesta mucho que la gente sea impuntual.

¿Qué quiere decir eso?

Que valoro la puntualidad.

A través de los contrarios también puedes averiguar qué valores son importantes para ti.

 

EJERCICIO PRÁCTICO Nº5

Coge un folio en blanco y enumera los diez valores que crees que son más importantes para ti en este momento de tu vida.

Sé honesto contigo mismo. No escribas los que te gustaría que fueran importantes o los que socialmente están bien vistos. Escribe sólo los que realmente valores. Si la familia no es un valor importante para ti, no lo escribas, por mucho que pienses que debería importarte.

Cuando tengas esos 10 valores, escoge los dos primeros de la lista y pregúntate: Entre estos dos valores, ¿cuál es más importante para mí?

Compara el valor ganador con el siguiente de la lista. De esta comparación saldrá otro valor ganador: compáralo con el resto de valores hasta que finalices la lista.

De esta tanda de comparaciones saldrá tu primer valor más importante: el top de tu escala de valores.

Repite el proceso de comparación con cada valor. Cuando finalices, habrás compuesto tu escala de valores con los diez valores que ahora tienen más peso en tu vida ordenados por importancia.

 

¿Dónde quedan tus valores capitales?

Sería genial que, tanto si has realizado uno solo de los ejercicios como si te has animado con todos, salieras de las experiencias teniendo claros, al menos, tres valores que son importantes para ti.

Así que ahora te encuentras con:

  • Los valores que actualmente transmite tu blog.
  • Los valores de tu lector ideal.
  • Tus valores.

Llegó el momento clave: ¿Hasta qué punto tus valores y los valores que estás transmitiendo en tu blog coinciden?

Y ¿hasta qué punto tus valores y los de tu lector ideal son los mismos?

Ahora quiero explicarte por qué pienso que es importante que tus valores coincidan con los de tu blog y los de tu lector ideal.

Imagínate que trabajas en el departamento de comunicación de una gran empresa con por lo menos diez empleados.

¿Es importante que tus valores y los de la empresa a la que representas coincidan?

Sí, lo es, pero sólo hasta cierto punto.

Porque, aunque tu comunicación “traicione” uno de esos valores, detrás hay todo un entramado empresarial que se encarga de reforzar constantemente los valores de la empresa. Y, gracias a esto, tu «error» pasará desapercibido.

Un traspiés en tu comunicación no va a tener importancia dentro del monstruo comunicativo que esa gran empresa para la que trabajas.

Por ejemplo, Zara no va a dejar de perder clientes porque a alguien de su departamento de comunicación se le ocurra dar una rueda de prensa en zapatillas de deporte, por ejemplo.

Sin embargo, en tu blog la comunicación congruente de los valores cobra muchísima importancia.

Porque detrás de un blog suele haber una sola persona o un equipo pequeño de profesionales. Tu comunicación está centrada en ti y mana de ti. No formas parte de un departamento de comunicación compuesto por miembros “invisibles”: tú eres el que da la cara y el que representa a la empresa en todos sus ámbitos y facetas.

En un blog, los traspiés en comunicación sí tienen importancia. Y más cuando te pones ante la cámara y le cedes el paso a tus valores, que se manifestarán a través de tus metamensajes conscientes o inconscientes.

Por eso es esencial que, al menos en parte, tus valores coincidan con los de tu lector ideal y con los de tu blog.

Porque si a tu lector ideal le importa la seguridad y tú le hablas de ella sin que para ti sea un valor importante, se te va a ver el plumero.

Si le cantas misa a tu lector ideal sobre el valor del riesgo pero en realidad tú prefieres apostar al caballo ganador, se te va a ver el plumero.

Si tu lector ideal valora el dinero pero para ti la riqueza es un valor secundario, se te va a ver el plumero.

Tu diseño web puede disimular tus verdaderos valores; tu estilo de redacción puede disimular tus valores… pero el vídeo, amigo, no sirve para maquillar nada.

 

Ha llegado el momento de la verdad: los valores del emprendedor aplicados a tu blog

Si te fijas, te he animado a preguntarte cuáles son los valores más importantes para ti, y no cuáles son los más importantes para tu blog.

¿Por qué empezar por tus valores y no por los que quieres para tu blog?

Porque de los primeros nacerán los segundos. Si recorres el camino inverso, puedes encontrarte al servicio de unos valores que, en realidad, no te interesan, y que escogiste (seguramente de forma inconsciente) porque en teoría son más populares, prestigiosos o atractivos socialmente.

Lo verás más claro a continuación.

Empieza por responder a esta pregunta: De los valores que son importantes para ti, ¿cuáles quieres trasladar a tu blog para comunicarte con tu lector ideal?

Porque, de entre tus valores del emprendedor, no todos serán candidatos a tener una posición relevante en tu blog.

Sin embargo, de todos esos valores del emprendedor puedes rescatar varios que coincidan tanto con tu blog como con tu lector ideal.

Imagínate que has descubierto que tus cinco valores capitales son:

  • El respeto.
  • La sinceridad.
  • La solidaridad.
  • La libertad.
  • La humildad.

Resulta que tu blog está centrado en los viajes de mochileo por países subdesarrollados.

Hasta hoy, uno de los valores que transmitía tu blog, aunque tú no te dabas cuenta, era la diversión.

Y tú no te sentías a gusto al ver que las personas que comentaban tus artículos y vídeos eran turistas cuya única motivación al comprar un billete de avión era salir de fiesta y dejarse los cuartos en las grandes capitales de los países del Tercer Mundo.

¿Qué estabas haciendo mal?

Ahora sabes que estabas transmitiendo ese valor de la diversión, ya fuera porque la composición de tu blog apuntaba a ello o porque lo hacían tus contenidos o tu comunicación con los lectores y suscriptores.

Ahora también eres consciente de que, aunque te gusta divertirte, la diversión no es uno de tus valores capitales. Sin embargo, sí lo son la libertad y la solidaridad.

Saber esto te va a ayudar a enfocar mucho mejor tu comunicación a partir de ahora, especialmente tu comunicación en vídeo, a través de la cual, como sabes, no puedes engañar ni aun queriendo.

Ahora podrás centrar tu blog en viajes de mochileo solidarios que ayuden a los viajeros y a los locales a alcanzar un mayor grado de libertad, por ejemplo.

Como esos valores son importantes para ti, no tendrás que preocuparte por fingirlos en tus artículos o ante la cámara. Te saldrán solos, porque ya los tienes incorporados.

Además, empezarás a atraer a los lectores que quieres para tu blog. Dejarás de tener comentarios de personas que, en realidad, no te interesan.

Y volverás a sentirte a gusto con tu blog, porque estarás siendo congruente de forma consciente con tus valores capitales.

 

¿Y si no sé llevar mis valores a la comunicación?

Acabo de decirte que trasladar tus valores a la comunicación (especialmente al vídeo) cuando sabes cuáles son esos valores es pan comido.

Pero, para muchas personas, a veces no es tan sencillo.

Por mucho que sepamos qué valores son importantes para nosotros, por mucho que sepamos a quién nos dirigimos y cómo tenemos que comunicarnos con él… ponerse delante de una cámara sigue siendo algo que puede generar incontables miedos e inseguridades.

Lo cierto es que puedes tener claros cuáles son tus valores capitales, pero bloquearte al máximo cuando tratas de comunicarlos a través de la cámara.

Así que, ¿cómo puedes trasladar tus valores del emprendedor en la comunicación en vídeo?

  1. Decide qué valores específicamente quieres transmitir en vídeo (recuerda que deben coincidir, al menos en parte, con los de tu blog y tu lector ideal).
  2. Trabaja sobre ti mismo: ¿Cómo puedes transmitir esos valores a través de lo que dices (tu mensaje) y a través de los metamensajes de tu comunicación no verbal (tu cuerpo y tu voz)? ¿A qué emociones puedes apelar para enfatizar esos valores?
  3. Busca elementos externos que subrayen los valores que has elegido: si quieres transmitir sencillez, no cargues el fondo de objetos o de colores; si quieres transmitir juventud, elige ropa juvenil; si quieres transmitir orden, procura grabar en un entorno limpio y despejado, etc.

 

Asegúrate de que no estás padeciendo un choque de valores

A veces tienes claros cuáles son los valores que quieres transmitir en tu comunicación en vídeo, pero cuando te pones a ello es como si te dieras cabezazos contra una pared.

No te sale. Algo falla.

Es probable que, cuando te ocurra esto, dentro de ti esté teniendo lugar un choque de valores que te boicotea y te impide comunicarte eficazmente.

Imagínate que dos de los valores del emprendedor que has detectado importantes para ti y para tu lector ideal son la profesionalidad y la cercanía.

Por tanto, te plantas delante de la cámara y te dices a ti mismo que te vas a enfocar en transmitir eso: profesionalidad y cercanía.

Pero no puedes. Y te frustras. Abandonas el intento y piensas que otro día lo harás mejor.

Pero ese día no llega. Siempre que intentas transmitir profesionalidad y cercanía te encuentras forzado, incómodo, poco natural.

¡Pero esos valores son importantes para ti! ¿Cómo puede ser que no seas capaz de transmitirlos al mismo tiempo?

No es que tengas que renunciar a alguno de ellos: lo que te conviene hacer es revisarlos por separado y encontrar la manera de que encajen.

Porque, si ahora no puedes transmitirlos simultáneamente, es probablemente porque, aunque no te des cuenta, crees que la profesionalidad y la cercanía no pueden ir de la mano.

Así que te preguntas: ¿Qué es la profesionalidad para mí? E, instantáneamente, te viene a la mente la imagen de una persona estirada, que antepone el trabajo por encima de todo y a la que no se le puede sacar ni la más mínima sonrisa cómplice.

Vaya, eso no es lo que esperabas encontrar. ¿O sí?

Pasas a la cercanía. Te preguntas: ¿Qué es la cercanía para mí? Y lo primero que te viene a la cabeza es una acogedora sonrisa de oreja a oreja que invita a confiar en ella.

Tú quieres transmitir simultáneamente cercanía y profesionalidad, pero resulta que identificas el primer valor con una sonrisa y el segundo con la ausencia de sonrisas.

Claramente, en ti se está dando un choque de valores. Y no tienes que renunciar a ninguno de ellos, sino revisar lo que son para ti. A partir de ahí:

  • Cambia conscientemente tu percepción sobre uno o ambos valores para que encajen el uno con el otro y dejen de estar en contradicción.
  • Otra opción es sustituir uno de los valores por otro que aporte sus mismas ventajas y, al mismo tiempo, anule las incomodidades que ese valor te estaba causando.

valores del emprendedor

Mientras varios valores estén chocando dentro de ti, tu comunicación (sobre todo en vídeo) va a resultarte incómoda y no te ayudará a conseguir los objetivos de tu blog.

 

En conclusión…

Si has llegado hasta aquí, ¡enhorabuena!, porque en este artículo hay mucha tela que cortar.

Reflexionar sobre tus valores y los de tu blog es una tarea introspectiva que puede resultar algo incómoda, sobre todo si te das cuenta de que lo que creías que estabas transmitiendo no es lo que en realidad llega a tus lectores.

No estaría mal que, cada varios meses, todos hiciéramos una revisión de nuestros valores y de los valores de nuestro blog. Cuando entramos en la frenética rueda de comunicar, producir y vender, es fácil que nos desvinculemos de esa brújula interna que son los valores.

En resumen, para comunicar eficazmente tus valores del emprendedor:

  1. Analiza qué valores transmite tu web ahora mismo.
  2. Pregúntate cuáles son los valores más importantes para tu lector ideal.
  3. Define tu escala de valores.
  4. Despeja las coincidencias entre tus valores capitales y los de tu web / lector ideal.
  5. Asegúrate de que no existen choques de valores dentro de ti. Si existen, redefine esos valores.

¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Cuándo y por dónde vas a empezar a redefinir tus valores del emprendedor para tu blog? El debate se abre en los comentarios. ¡Te espero!

Irene
irene@tecomunicas.com

Apasionada de la literatura, especialista en copywriting y storytelling. Comunicadora nata. Quiero que te vuelvas a enamorar de tu negocio literario y lo haré poniendo mis herramientas a tu servicio para que aumentes tus ventas y consigas clientes recurrentes.

10 Comentarios
  • Pilar
    Publicado a las 11:33h, 01 diciembre Responder

    Enhorabuena Irene, no es que me guste este post…. es que ME ENCANTA!!! Lo veo como tu, la identificación de los valores es fundamental para no entrar en conflicto a la hora de crear un blog!

    Después de leerte me toca reflexión! Creo que tengo algún que otro choque! ?

    Un beso guapa y GRACIAS POR HACERME PENSAR!!!!

    • Irene
      Publicado a las 13:20h, 01 diciembre Responder

      Hola Pilar!

      Qué bien, me alegro mucho de que el post te haya gustado. Es para tomárselo con calma e ir aplicando poco a poco el contenido.

      Hacer pensar es justo lo que quiero, así que me alegro de haberlo conseguido =) Un fuerte abrazo!

      Irene

  • Tere
    Publicado a las 15:54h, 01 diciembre Responder

    Hola Irene! Tu megaguía me ha gustado mucho, más de lo que me pensaba. El tema de los valores es algo esencial, nunca mejor dicho.
    Yo estoy definiendo los de mi web, que también son míos y ahora faltaría dar el salto al video.
    Me ha gustado cómo lo has explicado, claro y conciso.
    Un abrazo 🙂

    • Irene
      Publicado a las 18:55h, 01 diciembre Responder

      Hola Tere!

      Qué bien verte por aquí! Pues sí, los valores son los pilares de cualquier proyecto. Si no los revisamos constantemente, la cosa se tambalea! Qué bien que los tuyos coincidan los de tu blog =) creo que ésa es una buena forma de abordar el vídeo.
      Un abrazo!

      Irene

  • Dominique
    Publicado a las 20:22h, 01 diciembre Responder

    Hola Irene

    Qué razón tienes… los valores, algo que se está perdiendo en la vida real! Y que no podemos olvidar.

    Pero mira! No lo había pensado a la hora de escribir un blog, en fin, lo tendré en cuenta, mucha gracias.

    Así que manos a la obra, me tomare muy enserio tus consejos.

    Un abrazo

    Dominique

    • Irene
      Publicado a las 10:16h, 02 diciembre Responder

      Hola, Dominique!

      Genial! Espero que la experiencia de aplicar los valores a tu blog sea positiva 😀 Luego me cuentas.

      Un abrazo!

      Irene

  • Mariajesus Tobio
    Publicado a las 10:54h, 06 diciembre Responder

    Pues si q es verdad. A mi me pasa lo de la sonrisa. He probado a poner fotos mias sonriendo y he recibido feedback diciéndome q el trabajo q yo hago es cosa seria. Asi q me he hecho fotos mas seria y ahora el feedback q recibo me dicen q es q estoy muy seria….. tengo q reflexionar sobre esto…

    • Irene
      Publicado a las 11:34h, 06 diciembre Responder

      Hola María Jesús!

      Me alegro mucho de que hayas hecho este descubrimiento con la lectura del artículo. Yo creo que siempre vamos a recibir feedbacks contradictorios del exterior: unos nos dirán que lo hagamos así, otros asá… al final, se trata de mirar dentro de uno mismo y preguntarse qué valores casan con uno mismo, más allá de lo que los demás digan o dejen de decir. Te deseo suerte en esta búsqueda!

      Un abrazo.

      Irene

  • Felipe Martínez
    Publicado a las 14:51h, 06 diciembre Responder

    Hola Irene : magnífico artículo que nos va a ayudar a muchos. Aunque sabía que lo habías publicado no me había puesto a leerlo hasta hoy después de que ayer estuviera haciendo muchos cambios en mi web. Con tu ayuda he caído en la cuenta de que los textos que tengo en ella están obsoletos, incluso la arquitectura de la web es errónea aunque la hiciera no hace mucho : demasiados elementos que corresponden a otras épocas de mi vida y que transmiten lo que hacía, lo que era y lo que sentía en aquel tiempo, pero que ya no se corresponden con quién soy actualmente e interfieren con los objetivos que tengo ahora.
    Miles de gracias

    • Irene
      Publicado a las 09:15h, 07 diciembre Responder

      Hola, Felipe!

      Qué alegría verte por aquí, y también todo lo que me cuentas. Me alegro mucho de que la auditoría te haya sido tan útil para continuar mejorando tu blog. Un fuerte abrazo!

      Irene

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