Mi fórmula para crear el trabajo que me apasiona

Desde muy joven he tenido claro que quería trabajar en algo que me apasionara.

Sin embargo, siempre he sido una persona con muchas inquietudes. Mi lista de aficiones y gustos que he tenido a lo largo de mi vida es interminable: me gusta o me ha gustado cantar, escribir, leer, viajar, tocar el violoncello y el piano, hablar en público, grabar vídeos, participar en eventos de emprendimiento, ir en bicicleta, bailar, dar clase, hacer talleres, traducir canciones, dibujar…

No es imposible sumar varias aficiones para transformarlas en un talento más rico, pero la cosa se complica cuando tienes que juntar todo lo anterior en una sola profesión.

Y es aún más difícil si los estilos de vida que implican cada una de esas aficiones difieren entre sí.

 

Mi fórmula para crear el trabajo que me apasiona

Sigo a Déborah Marín desde mucho antes de abrir mi blog, TeComunicas. Di con ella cuando estaba emprendiendo mi primer proyecto, Somniarte, hace casi tres años.

Deb se dedica a ayudar a emprendedores a encontrar su propio camino profesional. Hace unos días, lanzó una serie de vídeos titulada «Tu química emprendedora» en la que ha compartido su fórmula para crear el trabajo de su vida.

En sus vídeos, Deb no nos habla solamente de aficiones y gustos; hace hincapié, sobre todo, en el estilo de vida y en los valores que rodean al trabajo que estás planteándote crear.

Yo me he animado y he creado mi propia fórmula base. Hacerlo me ha servido para tener mucho más claro qué espero de mi trabajo y del modo de vida que implica. Aquí te presento mis resultados; ¡espero que, al final, tú compartas conmigo los tuyos!

 

#1 ¿Sola o en equipo? Depende

La primera cuestión que Deb nos recomienda clarificar es la siguiente: ¿Prefieres trabajar en solitario o en equipo?

Yo he tenido la suerte de probar ambas modalidades. En Somniarte trabajo junto a otras dos compañeras; en Léeme también tengo la colaboración de muchas personas, si bien el grueso de la responsabilidad recae en mí; en Tecomunicas trabajo totalmente en solitario, exceptuando ciertas colaboraciones esporádicas con otros emprendedores.

Pienso que ambas opciones tienen sus puntos a favor y sus puntos en contra. Me gusta la libertad de acción y de organización que supone el trabajo en solitario. Pero también me encanta trabajar con otros, porque la creatividad fluye muchísimo más al poder contrastar ideas y tener el punto de vista de los demás a mi alcance.

Así que creo que, en un 60%, mi trabajo ideal implica trabajar sola, y en un 40% en equipo.

 

#2 Innovación al poder

Lo siguiente que Deb nos pregunta es: ¿Eres tradicional o apuestas por la innovación?

Esto lo tengo claro: yo me quedo con la innovación. Creo que no podría ser de otra manera aunque lo intentara; tengo una mentalidad creativa, y siento que cada día esa creatividad se potencia un poco más. 

Me gusta inventar, crear proyectos que no existen y fusionar ideas para generar otras que impliquen algo nuevo.

Aun así, también aprecio ciertos aspectos profesionales que cada vez se consideran más tradicionales: el cara a cara del mundo offline, la formación presencial y la no-dependencia de las nuevas tecnologías.

Así que me considero un 80% innovadora y un 20% tradicional.

 

#3 Como periodista, soy más de variedad que de profundidad

Al poco de empezar a estudiar periodismo me di cuenta de algo: los periodistas sabemos poco de mucho, pero mucho de nada.

Siempre he sido muy curiosa. He pasado de campo a campo en lo que al conocimiento se refiere. Me ha interesado saber sobre astronomía, biología, lenguas, historia, pseudociencias, espiritualidad, psicología, botánica…

Cuando he tenido suficiente, he pasado a otro tema. Me gusta conocer algo de todos los ámbitos posibles, aunque eso implique no profundizar en casi nada.

Sólo hay dos campos en los que considero que he alcanzado cierta profundidad: la comunicación y la literatura. Del resto, tengo que aceptar que nunca jamás seré una experta.

Pero tampoco me interesa: soy 70% de variedad, 30% de profundidad.

 

#4 ¿Pasión o estilo de vida? ¡Qué difícil!

Para mí, este elemento de la fórmula base ha sido el más difícil de definir.

¿Prefiero vivir alineada con mi pasión, aunque desarrollarla sea complicado, o busco más un estilo de vida concreto, aunque eso no implique necesariamente vivir mi pasión?

Creo que estoy al 70% en la pasión y al 30% en el estilo de vida. Lo que más me apasiona en la vida son los libros y la comunicación; creo que me resultaría complicado ser feliz si no pudiera dedicarme a algo relacionado con ellos.

Aunque valoro la libertad que me da trabajar de manera autónoma, sería capaz de renunciar al trabajo por cuenta propia si una oportunidad laboral relacionada con los libros y la comunicación me garantizara que puedo vivir de esas dos pasiones a la vez.

 

#5 Yo quiero crecer siempre

Hay personas que, cuando alcanzan cierto nivel de crecimiento personal, económico o laboral, echan el freno y se centran en disfrutar de por vida de lo que han conseguido.

Me temo que yo no soy así. No puedo aguantar mucho tiempo en una situación estática; siempre necesito crecer. Esto no significa crecer hacia arriba, sino expandirme en algún nivel.

Es decir, podría contentarme con cierto nivel adquisitivo, pero estoy convencida de que alcanzar un volumen de ingresos determinado me impulsaría a desarrollarme más en otros sentidos: en el espiritual, por ejemplo, o quizás en el creativo.

Por eso yo quiero crecer en un 90%, y sólo en un 10% me quedo con «lo justo», como dice Deb.

 

#6 Luna creciente…

Deb nos pregunta si nos sentimos luna llena o luna nueva.

Ella nos dice que somos luna llena si sentimos que nuestro trabajo tiene que ir asociado a nuestra propia imagen (lo que ahora se llama marca personal).

En cambio, seremos luna nueva si preferimos mantener nuestra vida separada de nuestro proyecto profesional.

Yo reconozco que siempre he preferido pasar desapercibida, aunque curiosamente todo lo que he hecho a nivel profesional / académico ha ido ligado a la exposición pública.

Para muestra, varios botones: he sido músico, me he formado como actriz, me apasiona hablar en público y tengo mi propio programa de televisión en internet. Todas ellas son actividades que se desarrollan de cara al público.

Así que, aunque actúo como luna llena, en cierto modo sigo sintiéndome a gusto siendo luna nueva. 50%-50%.

 

#7 Yo prefiero ser una tortuguita

Cuando lancé mi blog pasé varios meses estresada y obsesionada con la consecución de resultados rápidos.

Tras una mini-crisis, me di cuenta de que estaba intentando forzar mis ritmos por tratar de seguir las fórmulas base de otras personas.

Hay quienes, en el plano profesional, prefieren actuar como liebres: quieren resultados instantáneos, desean hacer crecer sus proyectos rápidamente.

Menos mal que me di cuenta pronto de que ése no es mi estilo: nunca lo ha sido. Yo prefiero caminar despacio, como una tortuguita. No para asegurarme de que cada paso está bien dado (soy una fan del método ensayo-error y creo que el fallo está en el origen de un montón de buenas ideas), sino porque la rapidez me agobia y me estresa. Me siento más a gusto tomándome las cosas con calma.

Pero como un poquito de rapidez puede venir bien en ocasiones, lo dejaré en un 90% tortuga – 10% liebre.


Ésta es mi fórmula base para crear el trabajo que me apasiona.

Si tú también quieres diseñar tu propia fórmula y utilizarla como impulso para tu proyecto profesional, estás de enhorabuena; Deb acaba de lanzar la nueva edición de su curso El Ideatorio, en el que va a ayudarte a descubrir cuál es el trabajo y el estilo de vida que más se acoplan a tu personalidad.

El Ideatorio es un curso de 7 semanas, y está formado por 21 módulos con vídeos y hojas de trabajo. El objetivo es que diseñes tu propia propuesta profesional acorde con el estilo de vida que deseas tener. 

La creación de tu propia fórmula base es sólo el principio; a partir de ahí y con la ayuda de los materiales de El Ideatorio, vas a conseguir acercarte a ese trabajo que te apasiona, que va ligado a tu estilo de vida y que quizás llevas tanto tiempo buscando.

El precio de El Ideatorio es de 299 €, IVA incluido. Un precio de risa si tienes en cuenta que El Ideatorio te va a ayudar a diseñar el trabajo que te apasiona en la vida.

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Irene
irene@tecomunicas.com

Apasionada de la literatura, especialista en copywriting y storytelling. Comunicadora nata. Quiero que te vuelvas a enamorar de tu negocio literario y lo haré poniendo mis herramientas a tu servicio para que aumentes tus ventas y consigas clientes recurrentes.

7 Comentarios
  • Irtha López
    Publicado a las 19:00h, 01 marzo Responder

    Hola Irene,
    me ha llegado a la patata, como suele decirse, tu elección del tubo #7.

    Estoy recién lanzando el blog, metida en la Tribu, y confieso que me agobian las fechas, plazos, y cualquier cifra de comparación de suscriptores en tiempo récord.

    Me siento fatal y me he dicho que tengo que dejar de compararme, pero no ha sido hasta leer cómo te declaras «tortuga» hasta que he sentido que realmente puedo relajarme y disfrutar de esta etapa.

    Me interesa conseguir resultados, visibilidad y que mis acciones sean eficientes, pero no si tengo que pagarlo con estrés y agobios.

    Creo que me colgaré un sombrero a la espalda para recordarme que yo también soy tortuga y que no quiero correr un sprint sino la maratón, y que está bien ir más despacio.

    Gracias por compartir tus resultados ,)

    Creo que me sentaré con calma a hacer mi fórmula también. Intuyo que puede ayudarme mucho a enfocarme.

    Bss

    • Irene
      Publicado a las 19:08h, 01 marzo Responder

      Hola Irtha!

      A mí me ha costado meses darme cuenta de que estaba siendo una liebre en contra de mi sentir. En internet todo va tan rápido que a veces parece que, si no corres, te quedas atrás. Después de reflexionarlo, creo que sucede justo al contrario; cuanto más tiempo te tomes para vivir y asimilar cada cosa que haces o que te sucede, más preparado estarás para recibir lo que sea que el futuro te tiene deparado.

      Un abrazo, y a seguir siendo tortugas contentas 🙂

      Irene

      • Irtha López
        Publicado a las 19:12h, 01 marzo Responder

        Cuánta razón tienes, y qué identificada me siento! ^_^

        Yo tampoco me siento bien con ese estilo de bloguera.

        Yo quiero ser una tortuga feliz!

        Gracias por ser inspiración ,)

  • Tere
    Publicado a las 09:33h, 04 marzo Responder

    Gracias por compartir tu fórmula Irene!
    Yo también sigo a Deb y aunque nunca he hecho el Ideatorion sí me ayudó a desarrollar mi idea de proyecto.
    Lo que cuentas aquí también me ayuda mucho 🙂
    Es una fórmula importante de realizar antes de construir cualquier proyecto emprendedor 🙂
    Un abrazo!

    • Irene
      Publicado a las 09:37h, 04 marzo Responder

      Hola Tere!
      La verdad es que esta fórmula sirve para ver de cara nuestros valores y nuestro estilo de vida deseado, algo que pasamos muchas veces por alto cuando emprendemos. A mí me ha servido para tener una idea mucho más clara de por qué camino quiero llevar mis proyectos.
      Un abrazo fuerte!
      Irene

  • Alejandro Novás
    Publicado a las 09:43h, 21 marzo Responder

    Irene, que buen post si si! Me ha encantado cada una de las reflexiones, sobre todo lo de Vivir rápido Vs Vivir despacio.

    Esto se me hace muy semejante a cuando me he mudado a Madrid. Yo vivía en Galicia, ni muy rápido ni muy despacio, la verdad es que no tengo mucha paciencia pero me gusta mucho el relax jaja.

    Al mudarme a Madrid de repente todo me pasaba muy rápido, el caminar, el comer, no llegaba a disfrutar del ocio y de la gran ciudad como se merecía, ¿por qué?, porque me contagiaba el resto de personas.

    Ahora tras casi 4 meses aquí he logrado controlarme y vivir de nuevo a mi manera.

    Conclusión, que para ser feliz no cambies tu forma de ser a pesar de trabajar en algo que es tan rápido siempre, como lo es este mundillo del blogging. El fin es ser feliz 😉

    Un abrazo!!

    • Irene
      Publicado a las 16:36h, 21 marzo Responder

      Hola, Alejandro!

      Qué bien verte por aquí 🙂

      Creo que lo que dices es súper aplicable a cualquier situación de la vida a la que tengamos que adaptarnos… la ciudad es un buen ejemplo! A mí me pasa eso, por ejemplo, con el trabajo; después de 7-8 meses con el blog, creo que empiezo a acostumbrarme a esta nueva manera de trabajar… y la voy haciendo cada vez más mía, porque es cierto que al principio quería llevar el ritmo de otros y no era plan.

      Un abrazo!

      Irene

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