Cómo presentar mi negocio en público para generar clientes

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presentar mi negocio

Somniarte y Talentank, la otra empresa que disfrutó de la beca en Lola.

Empiezo este post entonando un mea culpa.

Aunque me dedico a formar a otras personas para que hablen en público y se comuniquen con eficacia, yo también cometo muchos errores en mis presentaciones.

En parte, ahí está la gracia: en fallar, medir la dimensión de la metedura de pata y buscar maneras de implementar mejoras.

Además, son esos fallos los que luego me permiten traerte artículos como el que estás leyendo ahora mismo.

Las valiosas lecciones sobre cómo presentar mi negocio que aprendí en una agencia de publicidad

Ayer mismo volví de Madrid, donde estuve cuatro días disfrutando de una beca en la agencia de publicidad Lola.

La experiencia consistía en pasar por los distintos departamentos de la agencia recibiendo consejos para mejorar las estrategias de promoción de Somniarte, el proyecto educativo que emprendí hace dos años.

Para que todos supieran qué es Somniarte, el primer día mi compañera Núria y yo hicimos una presentación ante los trabajadores de Lola.

Había hablado sobre Somniarte en otros contextos y ante otros públicos, pero nunca antes había podido presentar mi negocio en una agencia de publicidad.

Y cometimos errores. Muchos.

Pero de ellos aprendimos un montón.

Yo, en concreto, aprendís a presentar mi negocio en público.

Y te lo quiero explicar para que te conviertas en el mejor embajador de tu propio negocio.

Porque ése es el papel que te corresponde si eres emprendedor, autónomo, autoempleado, freelance o como quieras llamarte.

Puedes tener un negocio magnífico y perder un montón de oportunidades de venta sencillamente porque no sabes cómo comunicar públicamente las ventajas de tu proyecto.

Independientemente del perfil de los asistentes, cada presentación en público contiene incontables oportunidades de venta. Nunca sabes quién puede estar escuchándote, quién va a tuitear una de tus frases o quién va a abordarte después de la charla para solicitar tus servicios.

Ahí va nuestra experiencia. Espero que te sirva.

 

Cómo presentar mi negocio en público

#1 Asegúrate de qué es lo que se espera de ti

Cuando te invitan a hablar sobre tu negocio tienes dos opciones: o suponer lo que tu público quiere oír o preguntarles y corroborarlo.

Núria y yo cometimos el error de suponer que la agencia Lola quería que relatáramos la historia de Somniarte. Así que dividimos la presentación en tres partes: pasado (qué hemos hecho hasta ahora), presente (situación actual de Somniarte) y futuro (qué objetivos tenemos).

Sólo con que hubiéramos pensado un poco más en el tipo de público nos habríamos dado cuenta de que podíamos eliminar toda la parte de pasado.

A los publicistas no les interesa qué hemos hecho. Necesitan saber quiénes somos ahora y adónde queremos llegar. Es obteniendo esa información como realmente pueden ayudarnos.

Si hubiéramos sido un poco más perspicaces, habríamos detectado ese punto y, por ejemplo, podríamos haber escrito a la agencia para preguntar qué esperaban de nuestra presentación.

En pocas palabras, qué tipo de información querían obtener con ella.

Por el contexto en que voy a presentar mi negocio ya puedo obtener bastante información de lo que se espera de mí.

Antes de preparar una presentación sobre tu negocio, piensa en el contexto (¿inversores?, ¿clientes?, ¿nuevos empleados?) y, si es posible, verifica el tipo de información que el público espera obtener.

 

#2 Asume que a nadie le va a entusiasmar tu negocio tanto como a ti mismo

Si eres emprendedor y gestionas tu propio negocio, es probable que los ojos te hagan chispas cuando hablas de él. Como si estuvieras enamorado, vaya.

Y es normal, porque tu negocio es un edificio que has levantado, probablemente, con muchas dificultades. Estás orgulloso de él y quieres que todo el mundo lo estime tanto como tú.

Pero ¿sabes una cosa? Nunca vas a encontrar a nadie que sienta lo mismo que tú sientes hacia tu negocio.

Y esto es sencillamente porque nadie como tú ha participado de su proceso vital: los orígenes difíciles, la puesta en práctica llena de miedos y dudas, los fracasos, los éxitos.

A las tres creadoras de Somniarte nos apasiona nuestro negocio porque lo hemos visto nacer, crecer y mantenerse en pie durante dos años y medio.

Y como, además, nos encanta hablar –como buenas periodistas que somos-, se nos llena la boca cuando presentamos Somniarte dondequiera que vayamos. Nos entusiasmamos.

Y, por no gestionar debidamente ese entusiasmo, acabamos hablando demasiado de Somniarte ante personas que nunca jamás podrán sentir lo que nosotras sentimos por nuestro negocio.

El entusiasmo en la comunicación es positivo en tanto en cuanto genera interés y pasión en el público.

Pero al entusiasmo también se le tienen que poner topes. Porque, si no, el público se da cuenta de que no puede asimilar las emociones que tú estás sintiendo, y entonces se frustra, desconecta y no te compra.

En Lola aprendimos que el público nunca compartirá el 100% de nuestro entusiasmo para con nuestro negocio.

Ahora queda una pregunta: ¿Cómo gestionar el entusiasmo y el amor por tu negocio para hacer que tus presentaciones sean más eficaces?

Lo irás descubriendo en artículos venideros…

 

#3 ¿Eres capaz de definir tu negocio en una frase?

En Somniarte siempre hemos tenido un problema: los talleres para jóvenes que realizamos son tan variados que nunca encontrábamos una manera breve de explicarlos.

Queríamos que nuestros interlocutores supieran exactamente qué hacemos.

Pensábamos que no había que dejar lugar a dudas y que, cuantas menos preguntas por parte del cliente hubiera, mejor.

Y, queriendo contarlo todo, acabábamos por no contar nada.

Eso nos pasó en la presentación de Lola, y así nos lo hicieron ver los publicistas que estuvieron ayudándonos.

¿Qué nos sucede muchas veces a quienes tenemos negocios propios? Pues que, queriendo contar todo lo que hacemos para que no haya posibilidades de confusión, al final lo que nos pasa es que renunciamos a lo concreto y hablamos en términos abstractos y con frases tan largas que son imposibles de seguir.

Antes de presentar tu negocio, pregúntate si eres capaz de definirlo en una sola frase.

Responde simplemente a esta pregunta: ¿Qué es lo que hago/hacemos en mi negocio?

Todavía mejor si al “qué” añades el “para qué”, es decir, el beneficio que van a obtener tus clientes o usuarios cuando prueben tus productos o servicios.

Antes hablábamos de Somniarte como “un proyecto en el que nos dedicamos a hacer talleres para jóvenes de capacitación y liderazgo, en los que damos herramientas para que sepan ponerse objetivos y los consigan y luego los trasladen a la sociedad, y luego”…

Ahora explicamos Somniarte como “talleres en los que los jóvenes buscan cuáles son sus talentos y aprenden a marcarse objetivos para desarrollarlos”.

El negocio es el mismo, pero la comunicación es mucho más clara.

Cuando hagas este ejercicio, te sucederá lo mismo que a nosotras: que tendrás mucho más claro qué es lo que haces y para qué lo haces.

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Yo presentando Somniarte en la sala dorada de la agencia Lola.

#4 Márcate un tiempo y cíñete a él

Muchas veces me he encontrado con que tengo que presentar mi negocio en un espacio de tiempo determinado.

Eso, aunque a priori te pueda parecer lo contrario, te da ventaja, puesto que desde el principio vas a poder preparar tu presentación ciñéndote a unos tiempos innegociables.

El verdadero problema aparece cuando nadie te ha marcado un tiempo y tú tienes que decidir cuánto es lo mejor.

Éste es el cuarto error que cometimos en Somniarte. Como nadie nos marcó un tiempo, nos lanzamos a elaborar una presentación sin límite temporal.

Estuvimos hablando durante media hora sobre algo que podríamos haber resumido en diez minutos.

Aquí hay una serie de catastróficas desdichas. Y son éstas:

  1. No ensayamos la presentación ni una sola vez en conjunto (yo hacía la primera parte; Núria, la segunda mitad), así que no sabíamos cuánto duraba en total.
  2. Como no teníamos claro qué esperaba el público de nosotras, quisimos contar demasiado. Resumimos 30 meses de Somniarte en 30 minutos, cosa que podría considerarse una proeza de la síntesis, pero que no era lo que allí querían oír.
  3. Al no tener un tiempo límite, nos sentíamos con la libertad de añadir mucha información sobre la marcha, cosa que sumó bastantes minutos al cómputo total.

Esta pésima gestión del tiempo demuestra dos cosas: la primera, que la preparación de la presentación no fue óptima; la segunda, que no tuvimos lo suficientemente en cuenta a nuestro público.

Así que, si nadie te marca un tiempo en la presentación de tu negocio, márcatelo tú mismo y cíñete a él.

Por el contexto, el público y tus objetivos con la presentación podrás adivinar cuál es el tiempo máximo que puedes estar hablando de tu negocio.

Aunque, en realidad, nunca sabrás si fue demasiado o demasiado poco hasta que te lances a presentar tu negocio. ¡De la experiencia se aprende!

 

#5 Ve a lo concreto y no repitas información

Volvemos al entusiasmo, ese valor tan importante en un emprendedor que habla en público… y el mismo valor que puede echar por tierra toda tu presentación.

Cuando te entusiasmas con algo hablas mucho de ello. ¿O es que nunca has notado cómo las miradas de tus amigos empezaban a desviarse cuando llevabas cuarenta minutos hablando sin parar de tu último flechazo?

Y el hablar mucho no sólo tiene que ver con el tiempo y con la cantidad de información.

También tiene que ver con la calidad de esa información.

Al presentar mi negocio, por lo general el público quiere escuchar información concreta y exclusiva.

La información concreta es la que se basa en datos, hitos, fechas clave, objetivos, números…

La información exclusiva es la que el público todavía no ha escuchado.

En la agencia Lola nos perdimos en palabras abstractas y generales (por no tener en cuenta el punto número #3).

Pero no sólo eso, sino que repetimos varias veces las mismas informaciones. ¿Por qué? Porque el mismo dato venía a cuento en varios puntos de la presentación.

Pero, aunque algo venga a cuento, piénsate bien si repetirlo si es que ya lo has dicho antes, sobre todo si se trata de una anécdota o de un dato poco relevante para tu audiencia.

Repite sólo las ideas clave de tu discurso, y hazlo de diferentes maneras para que el público no se aburra y acabe pensando que lo tomas por tonto y, como consecuencia, deje de pensar en comprarte.

La gente te entiende y, si no, está el turno final de preguntas. Deja material para la interacción.

 

#6 Conserva tu esencia

No pienses que lo hicimos todo mal, ¿eh? Los cinco errores garrafales que cometimos en la presentación de Lola nos sirvieron para aprender –y, en algunos casos, refrescar- lo que ahora te estoy contando.

Pero también hicimos cosas bien. Y, de entre ellas, yo destacaría una que creo que es la clave cuando voy a presentar mi negocio en público.

Lo que hicimos es fácil de decir, pero complicado de conseguir: se trata de conservar tu esencia personal cuando presentas tu negocio en público.

Aunque a veces sea a nivel inconsciente, seguimos pensando que hablar en público es algo muy, muuuuuy lejano a nosotros, algo que sólo hacen los políticos y los empresarios importantes.

¡Pero no! Resulta que tú también tienes que hablar en público. Tienes que presentar tu negocio. Y, como en tu mente están el político y el empresario, piensas que tienes que imitar su estilo para triunfar.

Y, en realidad, estamos cansados de habladores en público que actúan, que fingen ser quienes no son, que son incapaces de decir sus discursos de forma natural porque el lenguaje que se han impuesto no va con ellos.

Habladores en público que creen que tienen que vestir así o asá, que repiten una y otra vez la misma cantinela independientemente de quién sea su público, que se aprenden un storytelling de memoria e impostan la voz para contarlo porque creen que así son más persuasivos.

Tú tienes tu esencia como comunicador, y si quieres presentar tu negocio en público de forma eficaz vas a tener que buscarla, encontrarla, pulirla y enseñársela al mundo.

Sólo si investigas, pruebas, fallas e implementas mejoras llegarás a trasladar esa esencia a cada presentación.

Sabrás que te estás acercando a tu esencia porque sentirás que, al hablar en público, estás siendo natural.

No estarás actuando, ni repitiendo de memoria, ni fingiendo, ni haciendo o diciendo cosas simplemente porque es lo que vende o lo que se lleva.

Tu negocio eres tú: la gente va a asociar tu negocio con lo que tú transmitas. Y si suenas falso e impostado, creerán que tu negocio es falso e impostado. 

Tanto Núria como yo tenemos localizada nuestra esencia como comunicadoras y la utilizamos a nuestro favor. 

 

Bonus. No te quedes con el fallo: detecta su origen

Éstas son las seis estrategias que he aprendido para presentar mi negocio en público con eficacia.

Las cinco primeras están basadas en cinco fallos muy recientes. De cada fallo surge un aprendizaje; de cada aprendizaje, una nueva manera de hacer las cosas.

Pero la evaluación del fallo se quedaría un poco corta si no retrocediéramos a sus orígenes.

Sólo así podemos saber por qué se ha producido ese fallo. Es decir, ¿dónde y cuándo hemos bajado la guardia como para que ese fallo encontrara un hueco donde manifestarse?

Al presentar mi negocio en la agencia Lola, yo he detectado estas causas:

  1. Mea culpa número 1: Poca preparación de la presentación. Dejadez, quizás por confianza ciega en que iba a salir bien de todas formas. 
  2. Mea culpa número 2: Poca empatía con el público. En ningún momento reflexionamos acerca de qué esperaría un publicista de nosotras. 
  3. Mea culpa número 3: Equivocación de objetivo. A mí me encanta hablar en público y me tomé esta presentación como una oportunidad para disfrutar. Pero olvidé que, por fuerza, tenía que haber otro objetivo: informar acerca de Somniarte. 

Como ves, por muy formadora de hablar en público que sea, yo también olvido mis propias recomendaciones de vez en cuando, y con consecuencias bastante desastrosas.

Pero, al fin y al cabo, los errores traen aprendizaje. Así que, además de un mea culpa, creo que también tengo que entonar un “gracias” hacia mí y hacia Núria por darnos la oportunidad de fallar y de aprender del error.

Seguro que estas pautas para presentar tu negocio en público te serán útiles para aumentar tus ventas.

Puedes empezar a utilizarlas ya mismo, por ejemplo preparando un vídeo en el que cuentes a qué te dedicas en tu empresa y, de paso, darle vidilla a tu página web.

¿Se te ocurre alguna manera de mejorar la comunicación oral de tu negocio? Cuéntamelo en los comentarios. ¡Por aquí te espero!

Irene
irene@tecomunicas.com

Apasionada de la literatura, especialista en copywriting y storytelling. Comunicadora nata. Quiero que te vuelvas a enamorar de tu negocio literario y lo haré poniendo mis herramientas a tu servicio para que aumentes tus ventas y consigas clientes recurrentes.

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