palabras que traicionan tus textos

#Videoconsejos: Palabras aparentemente inofensivas que traicionan tus textos [COPYWRITING]

En el amor y en la guerra, todo vale.

Lástima que no podamos decir lo mismo sobre el copywriting, ¿verdad?

Para bien o para mal, en la escritura persuasiva existe una serie de reglas no escritas que te conviene conocer si quieres guiar a tus lectores hacia determinados comportamientos.

Algunas de esas reglas se refieren a palabras muy comunes que dejas caer como si nada en tus textos. No reparas ni un segundo en ellas porque las utilizas tanto en tu día a día que nunca podrías pensar que tienen un poder especial.

Pero lo tienen. Las palabras de las que te hablaré en los siguientes #videoconsejos encierran tanto significado propio que, si te descuidas, pueden traicionar todo lo que has escrito o dicho anteriormente.

Se trata de tres palabras breves que utilizas cotidianamente cuando te comunicas. Su poder de echar todo tu discurso por tierra es tan grande que, a menos que las conozcas y descubras cómo emplearlas correctamente, estarás vendido en tus textos.

Así que vamos a ello. Descubre qué tres palabras aparentemente inofensivas tienen más poder del que crees para traicionar tus textos.

 

#Videoconsejos: Palabras aparentemente inofensivas que traicionan tus textos [COPYWRITING]

 

1. NO pienses en un elefante rosa montado en bicicleta

No siempre pasar mucho tiempo escribiendo un texto significa que su calidad sea mayor. A veces te puedes pasar horas y horas redactando un post para tu blog o una campaña de e-mail marketing y que luego esos textos no te den los resultados que tú esperabas.

Eso puede pasar porque una simple palabra tiene el poder de echar por tierra todo el esfuerzo y todo el tiempo que has invertido en redactar un texto. Y de eso precisamente te quiero hablar en la serie de videoconsejos de esta semana: de palabras que tienes que conocer y saber manejar para que dejen de traicionar tus textos.

La primera de esas palabras es la palabra NO. Como consumidores, nosotros relacionamos el NO con el miedo, con la prohibición.

Imagínate que yo ahora te digo: “No pienses en un elefante rosa montado en bicicleta”. ¿Cuál es la imagen que ha aparecido directamente en tu mente? Y acuérdate también de cuando eras joven y tus padres te decían: “No bebas, no fumes, que todo eso es malo para ti…”. ¿Qué era precisamente lo que tenías más ganas de hacer cuando te decían eso?

Basta que nos prohíban algo para que deseemos hacerlo. Si tú, por ejemplo, en una página de venta de uno de tus productos o servicios escribes a tu cliente “no dudes más”, le estás dando la oportunidad perfecta para que siga dudando. Y no sólo porque le has prohibido dudar, sino porque además nuestro cerebro no procesa la palabra NO, no la entiende.

Entonces, cada vez que vayas a escribir en un texto una frase que comience por NO, quítale el NO, imagínate cómo sería esa frase sin el NO… porque ése es el mensaje que tu cliente va a recibir en realidad. 

Si tú le dices “no dudes más”, lo que él va a recibir es “sigue dudando”; si le dices “no te quedes sin él”, va a recibir: “me quedaré sin él, no pasa nada”; y si le dices “no dejes pasar esta oportunidad”, va a recibir el mensaje de “bueno, dejo pasar esta oportunidad”.

Empieza a dar órdenes positivas. Pasa de las órdenes negativas y dile a tu potencial cliente qué es exactamente lo que esperas de él, qué comportamiento quieres que lleve a cabo.

Nuestro cerebro responde mejor a las órdenes positivas, directas y muy direccionadas hacia un objetivo concreto. Entonces, puedes transformar el “no dudes” en un “actúa ya”: le estás diciendo a tu cliente lo que quieres que haga, que es actuar. El “no te quedes sin él” lo puedes transformar en un “este producto está esperándote”. El “no dejes escapar esta oportunidad” lo puedes transformar en un “aprovecha esta oportunidad”.

Son órdenes positivas y muy dirigidas hacia el objetivo y hacia la acción que tú esperas de tu cliente. 

 

2. Te quiero, pero…

La palabra más traicionera después del NO: el PERO.

Imagínate que yo te digo: “Mira, te quiero mucho, PERO…”.

No hace falta que siga para que tú ya sientas que algo malo viene después de ese PERO. Pues lo mismo pasa con tus textos: puedes pasarte un texto entero contando todo lo buen profesional que eres, todo el valor que aportas, hablando muy bien de ti mismo… y que luego un simple PERO anule todo lo anterior y eche todo ese texto por tierra. 

El pero, como digo, anula todo lo que has dicho antes, y lo mismo sucede con sus sinónimos, como por ejemplo el “sin embargo” o el “no obstante”.

Fíjate en este ejemplo real que extraje de una página web:

“El precio de este servicio de corrección es de 1,55€ cada millar de caracteres. Sin embargo, hay una tarifa mínima de 30€. Todos los relatos por debajo de los 22.000 caracteres costarán 30€”. 

Ese “sin embargo” ahí no suma nada; es más, resta. Porque ante un PERO o ante un “sin embargo” o cualquier otro sinónimo nosotros nos ponemos instintivamente en guardia, porque sabemos que lo que viene después es algo malo, es algo negativo para nosotros.

Imagínate cómo podría haber quedado este ejemplo dicho así:

“Tenemos una tarifa mínima de 30€ para relatos de menos de 22.000 caracteres. A partir de ahí, aplicaremos la tarifa de 1,55€ cada millar de caracteres”.

Mucho mejor, ¿no? Hemos anulado esa parte negativa para el potencial cliente. Así que pregúntate: ¿qué PEROS estás utilizando tú en tus textos y cómo podrías transformarlos para empezar a general un comportamiento positivo en tus potenciales clientes?

 

3. Soy muy buen profesional, AUNQUE…

Tercera y última palabra traicionera de la semana: el AUNQUE.

El AUNQUE, al igual que el PERO, tiene el poder de anular todo lo que has dicho anteriormente.

Imagínate que escribes lo siguiente en tu página “sobre mí”:

“Soy el experto más reputado en diseño web, AUNQUE sé que todavía me queda mucho por aprender y mejorar”.

¿Tú crees que tu potencial cliente querría contratarte después de leer esto? Aunque a nivel racional él sepa que las personas siempre estamos aprendiendo y mejorando, a nivel más emocional, más inconsciente, lo que él va a percibir de ti es que todavía eres un principiante, que a lo mejor precisamente en eso en lo que él necesita tu ayuda tú no le vas a poder ayudar, porque no sabes hacerlo.

Lo último que escribes es siempre lo que va a permanecer en la mente de tu lector. Así que, cuando tengas la tentación de escribir un AUNQUE, prueba a darle la vuelta a la frase.

Mira cómo quedaría el ejemplo anterior:

“AUNQUE todavía sé que me queda mucho por aprender y mejorar, actualmente soy el experto en diseño web más reputado en mi campo”.

Esto suena completamente distinto, ¿verdad? En el primer ejemplo nos quedábamos con la idea de ti de que eras un principiante, de que no sabías todo lo necesario… y en este segundo ejemplo la idea que permanece en nuestra mente es que tú ya eres un profesional, un experto, y que además tienes esa humildad de reconocer que en cada trabajo y con cada cliente aprendes y mejoras.

Así que alerta con el AUNQUE, alerta con el PERO y alerta con el NO, porque ya sabes que estas tres palabras tienen el poder de traicionar tus textos. PERO 😉 como ahora ya sabes que existen y ya sabes qué hacer para utilizarlas correctamente, vas a tener las herramientas necesarias para que ya no te traicionen más y para conseguir tu objetivo con tus textos y con tus potenciales clientes.


Tu turno: ¿qué otras palabras crees que podrían traicionar tus textos si te descuidas? ¡Cuéntame en los comentarios!

Irene
irene@tecomunicas.com

Copywriter, videowriter y experta en comunicación. Te ayudo a desarrollar tus estrategias de marketing de contenidos y a crear piezas de texto y vídeo con los que enamorarás a tu público y lo convertirás en clientes fieles y satisfechos.

6 Comments
  • Sinai Carrasco
    Posted at 15:03h, 18 Marzo Responder

    Hola Irene. Muy bueno tu artículo. Creo que con respecto al pero o sin embargo ocurre lo mismo que con “aunque”. No son palabras que deban evitarse simplemente hay que tener cuidad en el orden que se coloca. Por ejemplo, si primero colocas todo lo negativo y luego colocas “sin embargo yo tengo la solución…” puede ser una frase muy positiva para la venta.

    • Irene
      Posted at 10:56h, 20 Marzo Responder

      Hola, Sinai!
      Estoy contigo. Con el “pero”, el “aunque” y compañía lo que debemos tener en cuenta es el orden de colocación en la frase. Un “pero” bien situado es tan beneficioso como es de perjudicial uno colocado en el lugar incorrecto.
      Un saludo!
      Irene

  • José
    Posted at 17:50h, 18 Marzo Responder

    Muy bien, Irene.
    Gracias una vez más.
    Saludos.

    • Irene
      Posted at 10:57h, 20 Marzo Responder

      Gracias a ti, José!

  • blp
    Posted at 09:31h, 19 Marzo Responder

    Buenísimo, Irene!

    • Irene
      Posted at 10:57h, 20 Marzo Responder

      Muchas gracias!

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